martes, 12 de abril de 2016

El reino de los cielos (Ridley Scott, 2005 )

Antes de nada, me gustaría aclarar que en esta reseña me refiero a la versión del corte del director, no a la cinematográfica (nunca me canso de repetir esto). ¿Por qué? Porque la película cambia totalmente. Pero... ¡son tres horas! Exactamente. Tres horas, enteras y verdaderas. Os aseguro que merece la pena. En cambio, si una ve la versión cinematográfica, aunque sea más corta, acaba sintiendo que ha perdido el tiempo.
¿Por qué El reino de los cielos? Desde un punto de vista meramente formal, la ambientación y la fotografía son absolutamente inmersivas. Desde los planos austeros y fríos que retratan de la Francia medieval a la riqueza de los palacios de Jerusalén o el ejército de Saladino. La banda sonora, por Harry Gregson-Williams tiene algo de mágico.
Lo que más me atrae de esta película es que es una obra completamente moral, si bien el tratamiento que se confiere a la religión es neutral. Es un cuento sobre la tolerancia, el libre albedrío y la fidelidad a un ideal ético (que recuerda en cierto sentido a la ciudad de dios de San Agustín); un cuento sobre la posibilidad de construir, en paz, un lugar, como ese adagio que tan presente está en nuestra Unión Europea actual, "unidos en nuestras diferencias". El problema es que los personajes son seres humanos, y como tales, ceden ante otras influencias, alejadas de esos principios tan trascendentes. Un reino de conciencia o nada, por usar las palabras del protagonista (retratado como el perfecto caballero), que no permite recurrir a la fórmula del mal menor, es algo que se derrumba por su propio peso. La danza entre extremos y el deseo de poder, camuflado tras una máscara de fe no pueden llevar sino a su colapso.
Sobre el reparto, sólo comentar que es intachable. Liam Nesson, Jeremy Irons, Edward Norton y David Thewlis acompañan a Balian de Ibelin, interpretado por Orlando Bloom. Este último nunca fue santo de mi devoción, pero hay que reconocer que aquí ha hecho un trabajo sólido y creíble. Eso sí, quien más impresiona es Eva Green como Sybilla; una fuerza arrolladora que roba el protagonismo en cada una de sus apariciones.
En mi opinión, El reino de los cielos, en su versión extendida, es una joyita que se sitúa a la altura de las que se consideran las mejores películas de Ridley Scott. Sobra decir que está en mi lista de favoritas. Espero que os animéis a darle una oportunidad.

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